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GRATITUD Y FELICIDAD MARCARON ESTAS MISIONES DE VERANO EN COELEMU

Cansados pero con el corazón inflado de felicidad y gratitud, regresaron nuestros 200 misioneros de Coelemu, localidad que los acogió durante ocho días para que desarrollaran este trabajo de verano, una de las actividades más esperadas por los alumnos y alumnas de II a IV medio.

Esta es la tercera vez que nuestros estudiantes viajan hasta esta localidad rural, ubicada a 50 km de Concepción, para vivenciar esta actividad de servicio a la comunidad, de evangelización y ayuda al prójimo, involucrándose con la pobreza y aportando con su trabajo, con su entusiasmo, generosidad y gran cariño por las familias a las cuales fueron a ayudar.

Nuestros misioneros  vivieron días maravillosos. Conocieron a niños y adultos amables que les enseñaron con su amabilidad y humildad que la esencia del ser humano va más allá de cuanto se pueda tener. Lo importante es cuánto se puede entregar.

El trabajo  no se hubiese ejecutado sin la previa organización del equipo de coordinación a cargo de los profesores Héctor Velásquez, Álex Plaza de los Reyes, Eric Zapata, Gabriela Aguilera, Camila Alvear, Soledad Albornoz y de los coordinadores de los alumnos.

Agradecemos  a los docentes y auxiliares que apoyaron a los jóvenes durante la semana del 3 al 10 de enero en esta actividad inserta en el proyecto de la Conciencia Crítica y Social.

Legado al corazón.

Compartimos con ustedes testimonios de dos jefes de grupos. Luciano Acuña Martis, quien egresó este 2017 y de Daniela Navarrete Alarcón, quien asumió por primera vez este desafío.

"Mi nombre es Luciano Acuña M., soy de la generación 17' y hace tan solo unos días concreté mi última misión como jefe de grupo en el Coelemu junto mi querido grupo 4 que hicieron de esta actividad un recuerdo memorable. Misiones tiene un significado muy simple el cual significa dejar el mundo mejor de lo que lo encontraste, no quiere decir que sea fácil conlleva ciertos sacrificios menores como perder la comodidad de tu hogar, alejarte de tu familia, desconectarte de este mundo electrónico entre otras. Se me hizo muy gracioso como en mis primeras misiones fui con la intención de ayudar y resultó siendo todo lo contrario, las familias para las que uno trabaja nos terminan ayudando a nosotros, reventando nuestra burbuja, haciéndonos ver cuan afortunados somos de lo que tenemos. Fue un gota de realidad en nuestro mundo sobreprotector. Ser jefe nunca consistió en mandar sino mas bien liderar un grupo con buenas vibras para lograr una unión y mejor trabajo en equipo,  tuve un buen modelo a seguir (Vale Gutiérrez) y una buena guía en mi primera misión de jefe (Paulina Bobadilla). A los futuros jefes les diría que no tengan miedo ni nervios, sino ansias por esos días, apóyense en sus coordinadores y otros jefes mas experimentados y sobre todo en su grupo de trabajo... y para quienes recién tienen la posibilidad de inscribirse, háganlo solo si están dispuestos a sacrificar lo mencionado anteriormente por unos días, con el beneficio de ser mas culto, mas sociable, algo de madurez, algo de realidad, menos indiferencia y un alma más llena ya que uno va a misiones tanto por ellos que lo necesitan, como por nosotros de lo que nos hace falta".

 

"Hola, soy Daniela Navarrete A. de la generación 18' y hace unas días concreté mi primera misión como jefa. Para mí esta experiencia fue muy enriquecedora. Desde primero medio que participo de las misiones y poder tener la oportunidad de liderar un grupo es algo que agradezco y que ayudó mucho a mi crecimiento personal. Es increíble la cantidad de enseñanzas que te deja la actividad, nos hace darnos cuenta de las distintas realidades a las que muchas veces somos ajenos y cuán importante puede ser para las personas que ayudamos el pequeño gesto que hacemos en esos días, no tan solo material, sino también el hecho de compartir, escuchar historias, apoyar y entender todo lo que les ha tocado vivir. La verdad es que ser jefa no fue una tarea fácil, hay que adaptarse a cambios, tomar nuevas responsabilidades y la parte más difícil: hacer de esa misión una experiencia única para los integrantes de tu grupo. Se me hace difícil resumir en tan pocas palabras como fue mi experiencia, porque en realidad fueron muchos los sentimientos en esos días, alegrías, penas, satisfacción, frustración y muchas cosas que en tan solo una semana pasaron por mi mente.. Solo me queda agradecer por todo a mi G2, por cada momento lindo que me hicieron pasar, por todas las veces que me hicieron reír y por cada cosita con la que me sorprendían día a día. Me voy con el corazón llenito de esta misión, y me gustaría decirle a todos los misioneros, sigan o no participando de la actividad, que ojalá se les haya contagiado el sentido de esta experiencia y puedan seguir aportando tanto como lo hicieron esta vez... Cada uno de ustedes sabe cuánto vale y lo que puede llegar a lograr, y recuerden: un misionero es siempre un misionero".